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(Dedicada a todos los que detras, del cristal de una computadora, se atreven a soñar)
Dulce, Amor.- .-
Te encontré,
allí, detrás del cristal,
sin verte,
reconocí tu mirada,
sin que digas nada
quede en silencio
abrazada a la esperanza,
estabas tan cerca y tan lejos,
respiraste callado,
nuestras almas sonreían,
y sentimos nuestro triunfo,
no importo tu pasado,
no sabía tu nombre, ni tú el mío,
te encontré,
sin sorpresas, sin rosas, sin regalos,
con tu perfume a violetas
que traes en el alma,
como un racimo de uvas frescas,
irresistible, único, especial,
ni príncipe, ni cuentos de hadas,
real como la misma espera,
valientes y atrevidos,
como en mis sueños largos.
te encontré,
sin cita alguna
sin agenda,
sin horarios,
sin lugar preciso,
supimos que el destino existe,
conoces mi tristeza aguda,
y la inmensa alegría del reencuentro.
nos amamos de manera infinita, eterna,
saboreando el amanecer juntos,
transitar en tu mente,
clavarme en el centro de tu alma,
sentir que estas, que has llegado,
saber que el viaje, no ha sido tan largo,
bendecir el tiempo de espera,
arrancar de un tiron, las broncas pasadas,
de justos reclamos.
te encontré,
aquí, ahora, en este momento,
no digo de mis cansancios,
solo estoy un poco agotada,
el camino fue algo espinoso,
nada fue en vano,
si aun cierro mis ojos,
y por las noches,
tú eres el único dueño de mis sueños,
si en cada despertar,
sonrió, mirando el cristal,
y para que nadie me escuche,
suavemente susurro,
dulce amor,… ¡aquí estas, detrás del cristal, en silencio, para que nadie nos vea!
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